| El
viaja del criadero a la nueva casa genera un fuerte estrés
al cachorro, porque nunca ha viajado en coche y no conoce a las
personas que le acompañan. Lo ideal es que alguien le lleve
en brazos, con el olor <<de su cama>> sobre las rodillas.
Cuando el cachorro entre en casa deberá encontrar un rincón
preparado par el, con su cama, dos comederos y algún juguete,
como un hueso de piel o de nylon para roer.
Después de haber explorado por primera vez la nueva casa,
ofreceremos al cachorro una comida ligera. Es preferible utilizar
siempre el mismo alimento que en el criadero. Un cambio brusco
de alimentación, unido al estrés del viaje y a la
adaptación al nuevo hogar, podría<<repercutir>>en
el intestino del cachorro.
Las primeras órdenes que ha de conocer el perro son ¡no!
y ¡esto nunca! la primera se utilizará para interrumpir
una acción no deseada en aquel momento, pero que puede
estar permitida en otras ocasiones (por ejemplo roer un zapato).
La segunda se usa (en un tono todavía más perentorio)
para las acciones <<prohibidas>>, las que el perro
no puede realizar en ninguna circunstancia (por ejemplo gruñir
cuando se le toca el comedero).
Tumbarse boca arriba, para el perro, es un signo de rendición.
significa <<de acuerdo: tienes razón, te pido disculpas>>.
Otros signos de sumisión y rendición son: dar la
pata, tocar el rostro del dueño con el morro, dejar escapar
algunas gotas de pipí. |