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El Art Nouveau se liga a
la producción industrial, con un gran sentido de adaptación
a la vida moderna. Es por ello que se desarrolló singularmente
en dos variables: la arquitectura y el diseño gráfico.
Los primeros ejemplos son paralelos a los cuadros de Munch,
Gauguin y Van Gogh, pintores simbolistas
de raíz expresionista que formalmente ofrecieron mucho
al nuevo estilo. Pero se limita a la conexión estética,
puesto que su hondo dramatismo no tiene nada que ver con los
diseños escurridizos, ondulantes, curvilíneos
de mera intención decorativa que ofrece el Art Nouveau.
El nombre le vino dado al movimiento a raíz de una
exposición de Munch en París, el año
1896, en la galería "Art Nouveau". Se desligó
del Simbolismo en busca de una autenticidad de época:
es el primer movimiento que se desprende casi por completo
de la imitación de estilos anteriores (Renacimiento,
Barroco, Neoclasicismo, Romanticismo, etc.)
en busca de la identidad de lo urbano y lo moderno, puesto
que nacía un nuevo siglo. Por ello utiliza técnicas
que le son propias: la reproducción mecánica,
como la xilografía, el cartelismo, la impresión...
Estéticamente resultan imágenes
planas, lineales, ornamentales, que se reducen a una economía
de medios que las dota de singular belleza, se alejan de la
figuración para centrarse en el mero adorno, muy cerca
del diseño industrial. Las únicas conexiones
estilísticas que se le pueden encontrar son las del
Prerrafaelismo del último Romanticismo inglés,
y el Movimiento llamado Artes y Oficios. A su extraordinaria
difusión contribuyó lo agradable y fácil
de su lectura, ayudada por el inicio de la revista ilustrada
y las exposiciones internacionales, dos hechos que aparecen
en la
década de 1890.
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